¿Has tapado una grieta y ha aparecido de nuevo a las pocas semanas? Eso ocurre porque la grieta está "viva" y se mueve con los cambios de temperatura del edificio. Para arreglarla, no basta con rellenarla; hay que armarla.
Técnica profesional en 4 pasos
1. Abrir la grieta en "V"
Usa la punta de una espátula para hacer la grieta un poco más ancha y profunda de lo que es. Esto crea una base sólida para que el material de relleno tenga donde agarrarse.
2. Limpieza y puente de unión
Elimina todo el polvo con un pincel húmedo. Este pequeño paso mejora la adherencia de la masilla de forma espectacular.
3. El uso de la venda de fibra
Aplica una primera capa de masilla elástica. Mientras esté fresca, coloca encima una venda de fibra de vidrio. Esta venda actuará como el esqueleto del tabique.
4. Acabado y lijado
Cubre la venda con una segunda capa de masilla fina. Una vez seca, lija con una lija de grano 180 hasta que la superficie esté nivelada con el resto de la pared.